FLORENCIO DOMÍNGUEZ
Con el final del franquismo, se produjeron los primeros esfuerzos por persuadir a ETA para que abandonara la violencia y se sumara al proceso democrático que comenzaba a abrirse en España. La primera reunión entre una rama de ETA y un representante del Gobierno español tuvo lugar en noviembre de 1976 en Ginebra. El entonces comandante Ángel Ugarte, jefe de los servicios de inteligencia en el País Vasco, se reunió con los dirigentes de ETA-pm Xabier Garaialde, Erreka, y Jesús María Muñoa, Txaflis. Tras esta entrevista, se concertó una segunda reunión, en diciembre, también en Ginebra, a la que, además de los dirigentes polimilis, acudió una representación de ETA militar, formada por José Manuel Pagoaga, Peixoto, y José Luis Ansola Larrañaga, Peio el Viejo.
El Gobierno propuso a las dos ramas de ETA que declararan una tregua de varios meses para discutir posibles medidas de amnistía. En la reunión, los etarras escucharon los planes de reforma política del Gobierno de Adolfo Suárez. Pero el intento fracasó. ETA militar calificó de "desvergüenza" la propuesta gubernamental. Peixoto afirmó que no tenía nada que hablar con los militares y que, "si querían negociar algo, que diesen la amnistía total y las libertades y que después pidiesen otra entrevista". Los tanteos con los polimilis prosiguieron, pero tardaron cinco años en fructificar. |