La maldición de las tenistas rusas parece perseguir a Dinara Safina en su imposibilidad de rematar su presencia en las finales. Hasta ahora, su última oportunidad de sumar un grande ha sido Roland Garros, pero su compatriota Svetlana Kuznetsova le impidió levantar el trofeo sobre la tierra batidad.
La tenista criada en las pistas valencianas reconoce que la presión de ser número 1 y favorita gracias a su gran comienzo de temporada fue su lastre en París. En Wimbledon tratará de superar la barrera mental de la final con "agallas" según ella misma ha reconocido que le faltaron en la arcilla parisina. Si mantiene la templanza y su sólido juego de derechas y revés a dos manos debe aspirar al título. El torneo de Hertogenbosch debe servirle como banco de pruebas.